Trabaja el “peaking” para retrasar la eyaculación. ¿Has escuchado alguna vez hablar de este término? ¿Sabes si es beneficioso o no, de verdad, para los problemas de eyaculación precoz? Hoy definiremos qué es el peaking y cómo puede ayudarnos a tener una vida sexual más satisfactoria.

Qué es el peaking

El peaking es una práctica que realza la importancia de disfrutar del momento y saborear las sensaciones. Se trata de una forma de mantener relaciones en las que el placer se alarga todo lo posible, haciendo que, para ello, se le dé más importancia al juego previo que a la penetración o cualquier estimulación de los genitales.

Lo más importante de esta práctica, es ser consciente de las sensaciones de nuestro orgasmo. La base del peaking es que, cuando comenzamos a sentir que estamos cerca de alcanzar el clímax, hay que frenar para reducir la velocidad y alargar la sensación. Esto nos procurará que, una vez lleguemos al orgasmo, este sea más intenso.

El peaking requiere de una base fundamental: el autonocimiento. Para poder experimentarlo, hay que conocer cuáles son nuestras zonas erógenas, hay que entender que una relación sexual es mucho más que el simple juego con los genitales. El peaking trata de realzar la importancia de las caricias, los besos, las miradas, y todo aquello que normalmente pasa a un segundo plano.

En otras palabras: no se trata de correr con velocidad hasta el orgasmo, sino de una carrera de resistencia de la que disfrutar.

Trabaja el “peaking” para retrasar la eyaculación

Trabaja el peaking para retrasar la eyaculación. Sí, como lo lees, es una realidad: Trabajar el peaking ayudará a las personas que padecen eyaculación precoz.

Retrasar la eyaculación con el peaking no es casualidad. De hecho, una de las técnicas más conocidas para tratar la eyaculación precoz, la técnica de parada y arranque, basa sus premisas en el autoconocimiento de las sensaciones cercanas al orgasmo.

Ser capaz de disfrutar de las sensaciones nos ayudará a algo realmente clave: no obsesionarnos con el control del orgasmo y, por lo tanto, reducir la ansiedad de ejecución. Aunque sí es cierto que se trata de una técnica para posponer el orgasmo, y a la que tendremos que hacer frente cuando lo estemos alcanzando para frenarlo, nuestra atención se focaliza en el control de las sensaciones y emociones que nos puede llegar a provocar el juego previo.

Se trata de una técnica que requiere práctica, pues el autoconocimiento no llega de una única exploración a solas o de una relación sexual puntual. Los beneficios que esta técnica te ofrecerá son variados, desde la mejora de la intimidad con tu pareja o la posibilidad de sentir los orgasmos con más potencia, hasta una mejora global con tu pareja y un subidón de autoestima y autocuidado.

Recuerda que se trata de una forma de explotar tus relaciones íntimas. Por ello, no es una técnica que requiera de una habilidad concreta, es decir, no puede salir mal. ¡Todo se basa en la experiencia!