Durante nuestro desarrollo personal, muchas veces nos hemos cuestionado cómo ser responsable afectivamente. Es una parte muy importante en una relación afectiva, pues la responsabilidad con respecto a los vínculos no tiene que venir exclusivamente en las relaciones de pareja(s), sino en todas las que forjamos con las personas de nuestro alrededor.

La responsabilidad afectiva no significa hacernos cargo de todas las emociones de las personas con las que forjamos vínculos, sino de conocer las consecuencias de nuestras acciones en los demás y viceversa. Pues, no olvidemos jamás, que nuestras emociones también cuentan.

Qué es la responsabilidad afectiva

La responsabilidad afectiva es un término que surge en el feminismo en la década de los 80, a pesar de que hoy en día todavía no se hable mucho sobre ello. Se trata de una forma de establecer una relación afectiva, en la que los vínculos se hagan de forma igualitaria, en la que se tenga conciencia de las consecuencias de los actos propios y ajenos, y en la que se practica la empatía.

Esta forma de establecer una relación afectiva aparece como una manera de luchar contra los vínculos desiguales que aparecen, por ejemplo, en las relaciones donde predomina el machismo, como podría ser una relación de pareja, y otras en las que puede predominar, por ejemplo, el racismo. Un ejemplo muy actual en el que no existe responsabilidad afectiva es el caso en el que aparece el ghosting.

La clave de una relación afectiva, teniendo en cuenta la responsabilidad afectiva, es el cuidado de las emociones propias y ajenas. La comunicación de nuestros sentimientos se establecería, así, como la base sobre la que se asienta el respeto y el cuidado.

Es necesario que comencemos a deconstruir los patrones clásicos de relaciones, especialmente aquellos de pareja (sobre todo los de pareja heterosexual en la que uno era el dominante) tan dañinos. Si nuestra relación afectiva comienza teniendo como pilar fundamental la responsabilidad afectiva, nuestro desarrollo personal se disparará.

Cómo ser responsable afectivamente

Como ocurre en la mayoría de situaciones en las que implicamos a las emociones, se dice que la teoría es muy fácil pero que ponerlo en práctica es muy complicado. Es por ello que hoy traemos algunos puntos para aprender cómo ser responsable afectivamente:

  • Fomentar la comunicación de las emociones, tratando de ser asertivos. “Esto que has hecho me ha hecho sentir…” “¿Te ha molestado algo?” “Preferiría un rato a solas porque me siento …”
  • Analizar el origen de nuestras emociones. La responsabilidad afectiva también tiene que ver con la gestión emocional. No debemos hacer responsable a las otras personas de nuestras emociones, así como no ser el responsable de las ajenas.
  • Establecer límites. Establecer acuerdos mutuos, conocer y comunicar dónde está nuestro límite y el de nuestra(s) pareja(s)…
  • Comunicar nuestros deseos. Decir en voz alta qué es lo que deseamos alcanzar nos ayudará a caminar en común y a consensuar los acuerdos.
  • Busca siempre la coherencia. Trata de ser consecuente con aquello que pides, así como ser justo con aquello que das a los demás. La clave siempre está en el equilibrio. Para tu bienestar emocional, ser coherente con lo que eres y con lo que quieres recibir será fundamental.
  • Reconoce tus errores y trabájalos. Nos referimos, por ejemplo, a aprender a identificar emociones que son injustas para los demás y trabajar en ello. Podría ocurrir con los celos con nuestra(s) pareja(s). Saber verlo y querer trabajar en ello nos acercará a la responsabilidad afectiva.

Beneficios de ser responsable afectivamente

Ser responsable afectivamente nos ayudará a gestionar nuestras emociones de una forma mucho más eficaz. Así mismo, desarrollaremos la capacidad de la empatía y la asertividad, que pueden ser elementos claves en la estabilidad de nuestro desarrollo como personas.

La responsabilidad afectiva no nos salvará de no sentir dolor emocional nunca más. No obstante, sí que nos creará una base para gestionar mejor momentos y emociones difíciles, así como tendremos una mejor capacidad para acompañar a nuestras personas cercanas.

Recuerda que el amor (el vínculo, en este caso, pues no solo hablamos de relaciones románticas) no lo justifica todo. Si estás pasando por un mal momento emocional y necesitas fomentar tu desarrollo personal para alcanzar la posibilidad de ser responsable afectivamente, escríbenos a hola@arvumpsicologia.com .